COLEGIO DE NEUROCIRUGIA DEL ESTADO DE MEXICO. CÓDIGO DE ÉTICA
1. INTRODUCCIÓN


El Colegio de Neurocirugia del Estado de Mexico A.C. es la asociacion que reune a los expertos en la cirugia neurologica en la entidad mas poblada del pais, que como gremio se reune para poder establecer las pautas y normas generales de ejercicio de la especialidad en la entidad, con el objetivo de conformar criterios comunes de convivencia profesional, y que desde un marco legal previamente establecido seamos conducidos dentro de los mejores parametros de actuar profesional, por esa razon el colegio se ha dado a la tarea de establecer un código de ética para regir la relación de los Neurocirujanos con la sociedad mexiquense , con los pacientes, con ellos mismos y con otros profesionales.
Existen distintos enfoques que para su organización y estructura han desarrollado las agrupaciones de profesionales y de los propios médicos en materia ética, la multiplicidad de las respuestas demuestra la falta de un criterio normativo único que permita una respuesta uniforme.
En el entorno del ejercicio profesional del incipiente Siglo XXI con el cambio de relación humana del yo dominante y universal al pluralismo del nosotros en la toma de decisiones es imperativo escribir un Código de Ética que ayude a regular estas relaciones. Este primer esfuerzo es el principio de un camino de cambios constantes y adecuaciones del ámbito en que se desarrolla la actividad profesional de los Neurocirujanos en el Estado de México.
Este documento ayuda en la toma de decisiones éticas y concilia principios médicos de todos los tiempos, no sigue en forma fundamental ninguna corriente filosófica o bioética específica. Debe propiciar que el ejercicio profesional de los neurocirujanos se desenvuelva en los planos morales más elevados.
Este Código de Ética así denominado, está en concordancia con lo dispuesto por la Subdireccion de Profesiones de la Secretaria de Educacion del Gobierno del Estado de México tiene alcance estatal, es incluyente y debe fortalecer las conductas de los Neurocirujanos en el Estado Libre y Soberano de Mexico.


2. JUSTIFICACIÓN


El artículo 38 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y el artículo 21 de la Ley Reglamentaria del artículo quinto constitucional relativo al ejercicio de las profesiones dispone que la Secretaría de Educación Pública (SEP), por conducto de la Dirección General .4 de Profesiones, tiene entre sus atribuciones la de vigilar, con el auxilio de las asociaciones de profesionistas, el correcto ejercicio de las profesiones, y en el Estado de México a través del Libro Tercero, Título Tercero del Código Administrativo.
En consecuencia, en ejercicio de estas atribuciones, tanto la Dirección General de Profesiones como la Direccion Estatal de Educacion Superior a traves de Direccion de Profesiones ha considerado necesario invitar a las asociaciones y colegios de profesionistas, que califiquen como idóneas, a que realicen la vigilancia del correcto ejercicio de las profesiones. El 22 de julio de 2004 la autoridad educativa federal instaló el Consejo Consultivo de Certificación Profesional, integrado por las autoridades en materia de profesiones de ocho entidades federativas; las secretarías de Economía, Salud, Trabajo y Previsión Social y Educación Pública; la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos, la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio y el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior, A.C.
Este código es una guía de orientaciones éticas que han sido aceptadas por médicos o instituciones de cultura occidental, las que existan para su interpretación y análisis en casos concretos.
Por lo anterior el presente documento orienta a los Neurocirujanos que ejercen su profesion en el Estado de Mexico en su conducta y actuar, de acuerdo al marco legal vigente a la fecha tranto a nivel nacional como en el propio Estado de Mexico.


3. MARCO CONCEPTUAL


La práctica médica se basa en un sistema de valores e interactuar con elementos políticos, económicos, tecnológicos, administrativos y socioculturales cuya finalidad es prevenir o curar la enfermedad; si lo anterior no fuera posible, entonces, controlar con una buena calidad de vida las crónicas o degenerativas. En el último de los casos, paliar y consolar a pacientes y familiares. Todas estas acciones se debe hacer en un estricto marco ético y humanístico.


La medicina en México siempre ha enseñado y se ha practicado fincada en un espíritu altamente humanístico. La inserción de la ética en las virtudes profesionales del médico no es un elemento nuevo, tiene una larga tradición. En Hammurabi (S. XVIII a.C. Anexo 7), en Hipócrates (siglo V-IV a. C. Anexo 8), en Escribonio Largo (S. I a.C.) en John Gregory (S. XVIII), en Thomas Percival (S. XIX) y en William Osler (S. XX), las virtudes del médico implican la finalidad del bien, de la acción caracterizada por el beneficio que persigue, lo que hace que el acto médico deba ser esencialmente justo, producto de la vocación y convicciones éticas fortalecidas por su responsabilidad profesional.
. 5 La medicina en México, pública y privada, reconoce los principios universales de la ética médica: autonomía, beneficencia y equidad – justicia. Autonomía: principio de respeto por las personas. Concepto del individuo como un ser autónomo capaz de dar forma y sentido a su vida. Libertad de la persona para decidir su conducta sobre sí mismo, respetando su propia dignidad. Beneficencia: principio de la bioética que postula siempre el hacer el bien a los pacientes. Así como procurar su bienestar, prevenir el daño y omitir actos que puedan causar daño o perjuicio. Los intereses de la ciencia y de la sociedad no pueden interponerse al bienestar del individuo.


Equidad y justicia: valores sociales referentes a la distribución equitativa de recursos y servicios, en este caso para atención de la salud, sin distinción de edad, género, grupo social, y biología y que protege el estado de salud. La medicina existe porque la sociedad la reclama como una necesidad, las acciones del médico tienen que beneficiar a la población o a sus miembros. Los médicos merecen respeto en razón de su alto compromiso técnico y humano. El médico tiene que ganarse el respeto social en cada uno de sus actos, los cuales se componen de ciencia, el humanismo comentado y comportamiento de acuerdo con las expectativas éticas de la sociedad en la que vive.


El acto moral es aquel que el hombre realiza libremente y con el conocimiento de sus consecuencias, tiene como propósito producir un beneficio al prójimo. Es inherente a la medida que la decisión es tomada exclusivamente por el individuo, no es exigible por tercero, y sólo tiene como sanción el remordimiento y como premio la satisfacción. Los valores están presentes constantemente en la práctica médica. Se reconoce que la igualdad, la libertad, la responsabilidad personal y el interés social son los aceptados generalmente, aunque su interpretación puede variar según las ideas filosóficas, sociales o políticas del actor. La ética y los valores están presentes en toda decisión del médico relacionada con la vida, la enfermedad y la muerte del paciente. No hay decisiones simples, todas son complejas, algunas nos dejan satisfechos, otras, no. Los argumentos del profesional de la salud quedan en función de sus valores y creencias, en donde se niega a aceptar la práctica de ciertas maniobras o procedimientos contrarios a ellos y son parte de los valores que norman la conducta en el quehacer diario de la relación médico-paciente.


El código de ética profesional tiene como función sensibilizar al profesionista para que el ejercicio profesional se desenvuelva en un ámbito de honestidad, legitimidad y moralidad, en beneficio de la sociedad. Sin perjuicio de las normas jurídicas planteadas en las leyes que regulan el ejercicio de las profesiones y el cumplimiento de las obligaciones surgidas de los contratos de prestación de servicios profesionales, es deseable que prevalezca un sentido ético en el ánimo de quienes tienen el privilegio de poseer los conocimientos y habilidades propios de una profesión. Para . alcanzar este objetivo, se debe contribuir solidariamente al reencuentro de nuestra identificación con los valores que propicien una vida digna, justa e igualitaria, como los ya mencionados, pero también se debe estar convencido del compromiso que se contrae al recibir la investidura que acredita para el ejercicio profesional.


Es propósito esencial del Colegio de Neurocirugia del Estado de México, de acuerdo a sus estatutos y al desarrollo en el entorno del ejercicio profesional ayudar al ejercicio de la especialidad con un documento como el actual, que sea capaz de contribuir al cuidado de los pacientes con patología neuroquirúrgica para que los procedimientos se realicen con los más altos valores morales y sociales. A diferencia de las normas legales, en el caso de las normas éticas no se les da la facultad punitiva del Estado para sancionar su cumplimiento, la observancia de la ética depende exclusivamente de la voluntad de quien se ha impuesto por sí mismo, por autoconvencimiento, el deber de cumplirla. La voluntad es del todo autónoma y no hay quien pueda imponer su cumplimiento. La fuente de la norma ética es entonces, la propia conciencia del individuo o del grupo que se adhiere a ella, formada por valores heredados de la tradición y asimilados en la vida, que inspira actitudes de comportamiento congruentes con la dignidad, con lo que es virtuoso, trascendente y honorable.


CODIGO DE ETICA DEL COLEGIO DE NEUROCIRUGIA DEL ESTADO DE MEXICO A.C.


TITULO PRIMERO. DE LOS DEBERES

ARTÍCULO PRIMERO
DE LAS DISPOSICIONES GENERALES


El presente Código orienta la conducta del Especialista en Neurocirugia en pleno ejercicio de sus capacidades laborales en sus relaciones con la ciudadanía, las instituciones, sus socios, pacientes, superiores, subordinados y sus colegas, el cual será aplicable en el Estado Libre y Soberano de México.


ARTÍCULO SEGUNDO
DE LOS DEBERES DEL NEUROCIRUJANO EN EL ESTADO DE MEXICO


1. El Neurocirujano debe poner todos sus conocimientos científicos y recursos en el desempeño de su práctica profesional.
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2. El Neurocirujano debe conducirse con justicia, honradez, honestidad, diligencia, lealtad, respeto, formalidad, discreción, honorabilidad, responsabilidad, sinceridad, probidad, dignidad, buena fe y en estricta observancia a las normas éticas de la profesión médica.


3. El Neurocirujano solamente se responsabilizará de los pacientes cuando tenga capacidad para atenderlos e indicará los alcances de su práctica personal de acuerdo a sus habilidades y competencias academicas y tecnicas de acuerdo con los alcances y las limitaciones de la Ciencia Neuroquirurgica actual.


4. El Neurocirujano aceptará únicamente los cargos para los cuales cuente con los conocimientos necesarios y suficientes, realizando en ellos una actividad responsable, efectiva y de calidad.


5. El Neurocirujano debe mantener estrictamente la confidencialidad de la información de uso restringido que le sea confiada en el ejercicio de su especialidad, salvo los informes que le sean requeridos conforme a la ley.El Neurocirujano debe responder de manera individual por sus actos que con motivo del ejercicio profesional dañen o perjudiquen a terceros o al patrimonio de personas físicas o morales.


6. El Neurocirujano no debe asociarse profesionalmente con persona alguna que no tenga cédula para el ejercicio profesional ni dejar que utilicen su nombre o patente de especialista para atender pacientes o asuntos inherentes a la especialidad.


7. El Neurocirujano debe respetar en todo momento los derechos humanos de su paciente, colegas y sociedad en general.


8. El Neurocirujano debe prestar sus servicios al margen de cualquier tendencia tipo de discrimininacion o comportamiento xenofóbicao racial, de género, religioso o político.


9. El Neurocirujano debe ejercer su especialidad con pleno respeto y observancia a las disposiciones legales vigentes en general de aplicación federal y en particular las establecidas en el Estado de México.


10. El Neurocirujano debe ofrecer sus servicios profesionales de acuerdo con su capacidad científica y técnica. Esta circunstancia debe observarse en la publicidad que haga de sus servicios en cualquier medio informativo.


11. El Neurocirujano debe ser preciso en todos los eventos relacionados con su ejercicio profesional.


12. El Neurocirujano debe dar crédito a sus colegas, asesores y trabajadores por la intervención de éstos en su práctica profesional, e investigaciones realizadas en conjunto.


13. El Neurocirujano al emitir una opinión o juicio profesional en cualquier situación y ante cualquier autoridad o persona, debe ser imparcial, ajustarse a la realidad y comprobar los hechos con evidencias.


14. El Neurocirujano debe evaluar todo trabajo profesional realizado desde una perspectiva objetiva y crítica.


ARTÍCULO TERCERO


DE LOS DEBERES DE LOS NEUROCIRUJANOS PARA CON SUS COLEGAS EN EL ESTADO DE MEXICO.
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1. El Neurocirujano debe repartir de manera justa y equitativa los frutos del trabajo realizado en colaboración con sus colegas, asesores y trabajadores.
2. El Neurocirujano apoyará en al medida de lo posible el desarrollo profesional de sus colegas y subordinados.
3. El Neurocirujano debe respetar la opinión de sus colegas, y cuando haya oposición de ideas, deberá consultar fuentes de información basadas en evidencias, buscando con expertos reconocidos en la materia de que se trate.
4. El Neurocirujano debe estar dispuesto a colaborar cuando así se lo pidan otros colegas, apoyándolos y asesorándolos científicamente y con sus destrezas psicomotrices.
5. El Neurocirujano debe mantener una relación de respeto y colaboración con sus colegas, asesores y trabajadores así como con los profesionistas de otros campos.
6. El Neurocirujano debe abstenerse de intervenir en casos donde otro colega esté prestando sus servicios, salvo que el paciente o el cirujano le autorice para tal efecto.
7. El Neurocirujano debe buscar asesoría o trabajar en conjunto con otros colegas, cuando el caso que atiende así lo requiera; debe solicitar, permitir y colaborar con equipos multidisciplinarios para intervenir de manera integral y coordinada en beneficio del desarrollo de la neurocirugia y de sus pacientes.
8. El Neurocirujano debe denunciar ante el pleno de este Colegio, el ejercicio ilícito de la especialidad, en concordancia con lo que establece la normatividad aplicable.
9. El Neurocirujano no deberá practicar una competencia desleal para con sus colegas, insinuando a potenciales clientes (médicos cirujanos o de otra especialidad) que sus servicios son más baratos y/o más profesionales.
10. Los convenios de trabajo del Neurocirujano de todo tipo, deberán estar contemplados en el plano de la ética y en congruencia con los intereses de los Neurocirujanos en el Estado de México en general.


ARTÍCULO CUARTO


DE LOS DEBERES DEL NEUROCIRUJANO PARA CON SUS PACIENTES Y SUS FAMILIARES EN SU EJERCICIO LABORAL EN EL ESTADO DE MEXICO.
1. El Neurocirujano debe limitarse a mantener una relación profesional con sus pacientes y sus familiares y todo procedimiento clínico debe realizarse en presencia del adulto responsable o del personal sanitario.
2. El Neurocirujano debe ser honesto, leal y conducirse con verdad en todo momento, y salvaguardar los intereses del paciente.
3. El Neurocirujano deberá comunicar al paciente y sus familiares la atención de su caso y obtener la autorización por escrito del consentimiento informado acerca del tratamiento quirúrgico a realizar
4. El Neurocirujano debe cobrar sus honorarios en razón de la complejidad de la cirugía y la capacidad económica del paciente, tomando como marco de referencia el tabulador que apruebe el Colegio de Neurocirugia del Estado de México.
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ARTÍCULO QUINTO


DE LOS DEBERES DEL NEUROCIRUJANO PARA CON LA NEUROCIRUGIA EN EL ESTADO DE MEXICO


1. El Neurocirujano debe mantenerse actualizado en los avances científicos y tecnológicos de la Neurocirugia a lo largo de toda su vida profesional, para brindar un servicio de completa calidad.
2. El Neurocirujano debe transmitir su conocimiento y experiencia a los médicos en entrenamiento, con objetividad y en el más alto apego a la verdad.
3. El Neurocirujano debe dignificar su profesión mediante el buen desempeño del ejercicio profesional y el reconocimiento que haga a los maestros que le transmitieron los conocimientos y experiencia.
4. El Neurocirujano tiene el deber de contribuir al desarrollo de la Neurocirugia, mediante la investigación profesional realizada con apego a normas éticas y metodológicas, además de la docencia.
5. El Neurocirujano debe expresar las conclusiones de su investigación, en su exacta magnitud y en estricto apego a las normas metodológicas acordes con el tipo de estudio.
6. El Neurocirujano debe poner en alto el prestigio de la Neurocirugia de manera especial en el Estado de Mèxico, en todo el país y en el extranjero.


ARTÍCULO SEXTO


DE LOS DEBERES DEL NEUROCIRUJANO PARA CON LA SOCIEDAD CIVIL DEL ESTADO DE MEXICO.


1. El Neurocirujano debe brindar el servicio social profesional por convicción solidaria y conciencia social, y en apego a la normatividad conducente y cuando la sociedad asi lo amerite. Todas aquellas campañas de cirugía tipo servicio social deberán ser apoyadas por el Neurocirujano con apego a los lineamientos y normas de la especialidad.
2. El Neurocirujano debe poner a disposición del Gobierno del Estado de México sus servicios profesionales cuando ocurran circunstancias que pongan en peligro la seguridad e integridad de los ciudadanos de la entidad.
3. El Neurocirujano debe servir como auxiliar de las instituciones de investigación científica, proporcionando a éstas los documentos o informes que se requieren.
4. El Neurocirujano deberá participar activamente en su entorno social difundiendo la cultura y valores morales.
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ARTICULO SEPTIMO


DE LOS DERECHOS GENERALES DEL NEUROCIRUJANO EN EL ESTADO DE MEXICO


1. Ejercer su profesión en forma libre y sin presiones de cualquier naturaleza.
a) El Neurocirujano tiene derecho a que se respete su juicio clínico (diagnóstico y terapéutico) y su libertad prescriptiva, cuando trabaje en instituciones tendrá como marco de referencia la normatividad de las mismas.
b) El Neurocirujano tiene derecho a declinar la atención, siempre que tales aspectos se sustenten sobre bases éticas y normativas.
Elemento importante es la voluntad de los Neurocirujanos en la libertad de participación en los procedimientos médicoquirúrgicos, denominada genéricamente objeción de conciencia sanitaria; esto es la capacidad que el médico tenga de objetar un procedimiento que le es solicitado por un paciente y al cual estaría “obligado” profesionalmente, por ser legítimo desde el punto de vista de la legislación civil, pero que su conciencia le hace percibir ilícito desde el punto de vista ético.
2. Ejercer en instalaciones apropiadas y seguras que garanticen su práctica profesional.
3. Tener a su disposición los recursos que requiere su práctica profesional.
4. Abstenerse de garantizar resultados en la atención médica.
5. Recibir trato respetuoso por parte de los pacientes de acuerdo a su edad y de sus padres o tutores, así como del personal relacionado con su trabajo profesional.
6. Recibir de los padres y tutores del paciente el compromiso del cumplimiento de las indicaciones diagnósticas y terapéuticas.
7. Tener acceso a educación médica continua.
8. Tener acceso a actividades de investigación y docencia en el campo de su profesión.
9. Asociarse para promover sus intereses profesionales. 10. Salvaguardar su prestigio profesional
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10. Percibir remuneración por los servicios prestados. a) De acuerdo con su condición laboral, contractual o a lo pactado con el paciente o tutores del paciente.

PRECEPTOS GENERALES.
RELACIÓN MÉDICO-PACIENTE-SOCIEDAD


En la relación que se establece entre el médico, que presta servicios profesionales de atención a la salud, y el paciente, que es destinatario de esos servicios se plantea un esquema de pretensiones, consensos y conflictos. Es frecuente que surjan controversias con motivo de la prestación del servicio médico, cuya solución requiere medios resolutivos cada vez más complejos.No fue así en el pasado, cuando el ejercicio de la medicina se plegaba sobre todo a la admisión de deberes por parte del facultativo –sin perjuicio de que existieran, obviamente, obligaciones legales a cargo de éste- cuyo cumplimiento dependía, primordialmente, de la buena voluntad del obligado, no de la demanda de quien tenía derechos exigibles como contrapartida de aquéllos deberes: el paciente.


El médico históricamente se halla vinculado al juramento hipocrático, el cual es la instancia a la que se disciplina el ejercicio de la medicina. El principio paternalista quedó relevado por el principio de autonomía, de igualar al prestador y al destinatario del servicio. Libertad e igualdad son los rasgos de la nueva relación. El cliente asciende al sitial que antes ocupó en exclusiva el profesional, y concurre con él en el examen del caso y la toma de decisiones; también, desde luego, en la asunción de riesgos y consecuencias. Sin embargo, aunque formalmente exista una relación evolucionada entre el médico y el paciente distinta de la que prevaleció en otro tiempo sustancialmente perdura la dependencia, fundada de nuevo en la ciencia y la experiencia de aquél, que implican una ventaja irreductible. Más aún, en esa ventaja se funda la confianza y la esperanza del paciente.


Dicha relación es dentro de las relaciones humanas, una de las “más complejas e intensas”. Es entre iguales, pero no horizontal, la que media entre el enfermo y el médico; el que sufre un padecer y el que tiene el poder de curar. Ambos, paciente y médico, dependen mutuamente del saber del otro, de su deseo de sanar y de su compromiso en el proceso terapéutico. Se trata de una relación humana dinámica y en constante movimiento” (Casa Madrid). En ella concurren la cultura, la ciencia, la tecnología, la religión, la magia, la moral, la ética (Naime Libién). Aquí “se dirimen la salud y la enfermedad, la vida y la muerte” (Ortiz Quesada). Otro tanto ocurre en el ámbito que interesa a este Código. La “sociedad empieza a hacerse sentir”, el paciente tiende a acumular el poder y a pensar en los términos de satisfacción personal. “La interacción conciencia-confianza, que alguna vez definió la relación médico-paciente, se convierte en una obligación-recelo en la que los participantes se vigilan unos a otros” (Lifshitz). En otros términos, “el paciente ha reclamado su voz y expresado sus deseos,
. ha conquistado y sigue ganando derechos, sobre todo la intención humana de declararse responsable de su propia vida y asumir lo que significa tal responsabilidad” (Viesca Treviño).


El uso de nuevos medios tecnológicos, que se multiplican sin cesar, contribuye también a modificar radicalmente esta delicada relación. Descubrimientos espectaculares, que generan magníficas expectativas para la prolongación y la protección de la vida, suscitan igualmente peligros o provocan decisiones al final de graves dilemas, en los que se ven comprometidos los principios éticos y las normas jurídicas que traen o pueden traer consigo litigios y conflictos. El horizonte de la investigación puede ser también y suele ser un horizonte para las controversias, no sólo científicas, como es natural, sino también jurídicas y morales.


El primer bien a cuidar es la existencia, seguido de la calidad con la que ésta se desarrolla. De ahí el esmero que pudiera parecer rigor, y serlo en efecto, con que el orden jurídico contempla las tareas de quienes son responsables, por definición, de preservar la salud de sus semejantes. Entre los factores de situaciones jurídicas, fuentes de derechos y obligaciones para médicos y pacientes, hay dos supuestos que revisten especial importancia en la experiencia cotidiana y cuya desatención es o puede ser motivo de responsabilidad para el facultativo y de conflictos entre éste y el paciente. Se refiere, por una parte, a la denominada lex artis o ley del arte, que es la regla de la buena práctica profesional; y a la norma ética, por la otra, entrañablemente asociada al ejercicio de la medicina.


La lexis artis es una norma emanada de las profesiones mismas, a la luz del desarrollo científico y técnico que ocurre en el ámbito en el que éstas actúan. Se trata de puntualizar el comportamiento que debe seguir el Neurocirujano para que el bien o el servicio revistan la más alta calidad posible y resulten idóneos en la procuración del fin al que se dirigen. Como es fácil advertir, sólo los Neurocirujanos que se desempeñan en esta profesión están calificados para determinar los medios adecuados para el ejercicio del bien o la debida prestación del servicio. Así, la lex artis resulta ser, en primer término, una regla interna de la profesión a la que se aplica. Tampoco la norma moral es producto del poder legislativo. A diferencia de la disposición jurídica, que engendra las relaciones y las consecuencias inherentes a la bilateralidad a la que antes nos referimos, la norma moral sólo atañe a la conciencia del obligado: ésta es la única instancia que puede requerir el cumplimiento. En consecuencia, la ética se traslada explícita y formalmente al derecho, integra “oficialmente” el contenido de la norma jurídica y se convierte, a fin de cuentas, en fuente de obligaciones y derechos en la relación médico-paciente: cuando el médico acepta las responsabilidades de su profesión, está ofreciendo, a un tiempo, cumplir normas morales, que pueden significarle paz interior o conflicto de conciencia; y normas jurídicas, que pueden traducirse en justificación o responsabilidad de este género.
Al avanzar la organización del estado y asumir éste las funciones primordiales de seguridad pública y justicia, a través de organismos como la CONAMED y en particular la Comision de Arbitraje Medico del Estado de México, pasa a segundo plano la composición de los . conflictos por acuerdo entre particulares y adquiere mayor relevancia la solución pública provista por métodos procesales que suponen la intervención de autoridades con atribuciones compositivas, persecutorias o jurisdiccionales. De acuerdo a lo anterior, El Colegio de Neurocirugia del Estado de México mediante los siguientes articulos establece en este codigo el establecimiento de la correlacion entre la norma moral y juridica para el ejercicio profesional de la Cirugia Neurologica en el Estado de México.


ARTÍCULO 1


La relación médico-paciente implica que las dos partes asumen su responsabilidad, teniendo conocimiento y libertad para hacerlo.


ARTÍCULO 2


Se respetará siempre el derecho del paciente de elegir o cambiar de médico, y asimismo, el derecho del médico de aceptar a una persona como paciente.


ARTÍCULO 3


El médico a su vez puede romper la relación por varias causas, a saber:
a) Falta de colaboración del paciente, de los padres y/o tutores. Aunque esto es válido, el médico debe comprender la ansiedad que un proceso patológico desencadena en el enfermo y su familia para saber manejar esta situación.
b) Incompatibilidad moral entre el médico y su paciente. Esta situación se da cuando el enfermo solicita al médico hacer algo que va en contra de su moral o religión. En este caso deben respetarse los valores de ambos: médico y paciente.
c) La falta de recursos económicos puede también justificar el terminar la relación. El médico tiene derecho al cobro de sus honorarios por su trabajo profesional. Es preferible antes de terminar una relación con el paciente o del término de un tratamiento debido a causas económicas, el orientar al paciente desde un principio, sobre el tipo de institución que se acomode a sus condiciones económicas, y no decidirlo cuando ya estén agotados sus recursos. Algunas veces es necesario atender a alguien sin recursos y hacer un acto de generosidad.
d) Interferencia con otros colegas. Cuando el paciente o sus familiares han involucrado otros médicos en el manejo del paciente sin el consentimiento del médico tratante.
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e) Por incapacidad científica. Si el médico en cualquier momento percibe que no está capacitado para brindar una adecuada atención al paciente.
f) Falta del paciente a sus deberes. El paciente puede ser irrespetuoso en su conducta para con el médico. En este caso deben tenerse en cuenta las condiciones culturales del paciente, la edad y la alteración que pueda tener por su misma enfermedad.
Cuando el paciente debidamente informado no acepte someterse a los procedimientos de diagnóstico y tratamiento que el médico juzgue necesarios, caso en el cual, el médico está obligado a proporcionar al paciente o a su representante legal un informe auténtico y veraz sobre la salud del enfermo y la asistencia que se le ha prestado.


ARTÍCULO 4


Los conflictos que puedan darse dentro de la relación del médico con el paciente o la sociedad pueden deberse a varias circunstancias, a saber:
a) Cuando el paciente quiere lograr del médico ganancias deshonestas; por ejemplo, cuando se pide una incapacidad o indemnización injustificadas, alterar reclamaciones de gastos médicos.
b) Cuando los intereses familiares se vuelven en contra de los derechos a la salud del enfermo y el médico debe defenderlos.
c) Cuando en la relación intervienen terceros. Estas dificultades son frecuentes cuando la atención médica es dada por empresas de salud de origen privado y se fijan normas de atención al público, las cuales a veces no son beneficiosas para los pacientes.
d) Cuando el médico atiende médicamente a sus familiares. En estos casos se cometen errores por infra o supra valoración de los datos, lo que resta al profesional la objetividad necesaria para un buen raciocinio clínico.
e) Una situación que debe comentarse es la de la relación sexual que se da entre el médico y el paciente. El médico viola los principios éticos si agravia, seduce o corrompe a los pacientes que atiende. Esta prohibición ya está expresada desde los albores de la medicina, así como en el Juramento Hipocrático.


ARTÍCULO 5


El médico tiene la obligación ética de atender a un paciente en caso de accidente, urgencia o desastre, y no puede rehusar prestar sus servicios cuando no hay otro médico, aún ante la ausencia del responsable del paciente menor de edad.


ARTÍCULO 6


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Las instituciones de salud facilitarán sus instalaciones a los neurocirujanos certificados y avalados por este Colegio, para que ejerzan con libertad profesional y con independencia de criterio, siempre que tengan preparación y un comportamiento honesto, respetando siempre las normas y disposiciones médico-administrativas del hospital.


ARTÍCULO 7


Las prácticas de la charlatanería, las que no se apoyan en bases científicas, las que ofrecen curaciones imposibles, la aplicación de tratamientos simulados y la atención de casos médicos que no son de competencia del especialista tratante, violan los principios éticos, por lo que son rechazadas por este Código.


ARTÍCULO 8


En su actuar profesional, los Neurocirujanos del Estado de México se conducirán con dignidad y tolerancia, respetando cuidadosamente la vida privada de sus pacientes. Es obligatoria la atención que se debe prestar a la elaboración del diagnóstico de los pacientes, dedicándoles el tiempo requerido, y apoyar sus conclusiones en los procedimientos científicos al alcance de las circunstancias.


ARTÍCULO 9


Existe la obligación de solicitar la colaboración de otros colegas cuando el caso lo requiera. El médico especialista o subespecialista deberá respetar su especialidad y tratará, en lo posible, de no realizar procedimientos diagnósticos o terapéuticos para los cuales no esté capacitado. Lo anterior aplicará a los procedimientos electivos; en caso de emergencia, el médico, en afán auténtico de proveer salud, podrá intentar procedimientos terapéuticos en los cuales no sea experto. Esta política será de excepción y deberá ser justificada por la emergencia de que se trate.


ARTÍCULO 10


Toda atención médica obliga a la elaboración de un expediente clínico y el Neurocirujano responsable tiene el derecho y el deber de que este documento se integre debidamente, de acuerdo con las normas oficiales establecidas.


ARTÍCULO 11


La historia clínica debe elaborarse con objetividad, veracidad y honestidad. Cualquier alteración en su elaboración deforma el concepto de ética. La historia no debe modificarse
. para encubrir conductas incorrectas o para aumentar de manera injustificada el costo de los servicios.


ARTÍCULO 12


En las consultas de emergencia y hospitalaria, el Neurocirujano dejará siempre anotada su opinión diagnóstica, la historia clínica con base en los elementos de juicio encontrados en el examen clínico y en los exámenes de laboratorio y de gabinete, así como su opinión terapéutica con su firma y nombre, conducta que es una obligación.


ARTÍCULO 13


Los pacientes (y en el caso de los niños, sus padres) tienen derecho a recibir, por parte de su médico, una explicación con las palabras más adecuadas acerca del diagnóstico, pronóstico y tratamiento de su enfermedad, así como la estimación del costo de sus honorarios.


ARTÍCULO 14


Cuando se integre un equipo médico para su atención, el paciente tiene que saber o seleccionar, quién de ellos asume la responsabilidad global de su atención.


CONSENTIMIENTO INFORMADO
CONSIDERACIONES GENERALES


El ejercicio médico se basa en dos principios fundamentales: la capacidad técnica del Neurocirujano y el consentimiento informado del paciente y/o padre o tutor.
Todo paciente, como titular de derechos y obligaciones, tiene la capacidad de ejercitar sus derechos por sí mismo o, en algunos supuestos, a través de sus representantes. Así, la libre expresión de la voluntad, jurídicamente designada como el consentimiento informado, constituye otro de los postulados esenciales de la atención médica; el que incluso para muchos autores ha sido el factor detonante de la revolución del cambio de la relación médico-paciente.


La cultura actual hace énfasis en la autonomía de la persona humana y por esto el paciente exige que se le respete su derecho a decidir o rehusar cualquier acción médica.
Se entiende por consentimiento informado, el acto mediante el cual se informa detalladamente al paciente sobre el padecimiento, los diversos procedimientos terapéuticos, posibles complicaciones, así como secuelas o riesgos inherentes a ellos, a efecto de que decida y autorice los procedimientos médicos en forma consciente, libre y responsable.
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Por último, la participación razonada, competente y libre de un paciente en su tratamiento, debe ser motivo de satisfacción para el médico que lo atiende; poder contar con su anuencia para llevar a cabo procedimientos incómodos o de riesgo, debe ser motivo de tranquilidad para quien lo ha de llevar a cabo. Es un hecho demostrable que los pacientes que conocen sus posibilidades de curación y participan activamente en ella, suelen evolucionar de manera más favorable.


ARTÍCULO 1
Cuando el paciente no se encuentre en capacidad para otorgar el consentimiento deberá ser otorgado por sus familiares de acuerdo al grado que ostenten (según la prelación establecida en la legislación civil), o por su representante legal.


ARTÍCULO 2
En el supuesto de que ninguno de estos esté presente, la autorización tendrán que darla los médicos, previa valoración del caso; con el acuerdo de cuando menos dos de ellos, llevarán a cabo el procedimiento terapéutico que el caso requiera, dejando constancia por escrito en el expediente clínico (Artículo 81 del Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Prestación de Servicios y Atención Médica).


ARTÍCULO 3
El profesional debe ser cuidadoso de que la información proporcionada al paciente o a los padres sea completa y libre de prejuicios, para no coaccionarlos; no es honesto aumentar o disminuir datos de la información con el fin de obtener el resultado deseado por el médico porque esto constituye una violación de la autonomía del paciente.


ARTÍCULO 4
La información proporcionada al paciente por el médico debe ser adecuada a las condiciones físicas, psíquicas y culturales del paciente y de sus padres o tutores. Debe recordarse que la terminología médica es difícil de entender y a veces el médico de manera voluntaria o involuntaria la hace más oscura, por lo tanto, la información deberá ser clara, sencilla y precisa.


ARTÍCULO 5
La atención médica requiere de la autorización previa del paciente; excepto cuando se trate de una urgencia y el paciente no esté en condiciones de hacerlo y tampoco se encuentren sus familiares o representante legal; o bien, cuando la autoridad sanitaria ordene su ingreso para evitar daños y riesgos para la salud de la comunidad.


SECRETO PROFESIONAL
. El secreto profesional es la obligación ética que tiene el médico de no divulgar ni permitir que se conozca la información que directa o indirectamente obtenga durante el ejercicio profesional, sobre la salud y vida del paciente o su familia.
El secreto profesional obliga al médico aún después de la muerte del paciente; no se limita sólo a lo que éste comunique al médico, sino a lo que él vea y conozca, directa o indirectamente, sobre el proceso patológico y su vida, extendiéndose a su familia.


El ejercicio de la medicina actual plantea problemas al secreto profesional. Hasta hace poco en el acto médico sólo intervenían el médico y el paciente, pero la complejidad de la medicina moderna ha hecho que muchas personas intervengan en la atención de un enfermo, lo cual dificulta guardar el secreto.
Es necesario crear en las instituciones de salud un “clima” al secreto profesional. Todo el personal debe estar convencido de la importancia y necesidad de conservar el secreto profesional. En la inducción que se hace al personal a su ingreso, debe dársele instrucción sobre ese tema.


ARTÍCULO 1
Los expedientes clínicos deben ser objeto, por todo aquellos que lo manejan, de total respeto al secreto profesional.


ARTÍCULO 2
Sólo el médico tratante puede consultar la historia clínica del paciente. No se le facilitará el expediente clínico de otros pacientes a ninguna otra persona, sino por autorización escrita de las autoridades de los diferentes hospitales o jurídicas correspondientes.


ARTÍCULO 3
Debe cuidarse la intimidad de los pacientes, en los hospitales deben darse informes oficiales, evitando el sensacionalismo y protagonismo de los profesionales.


ARTÍCULO 4
No deben permitirse cámaras ni micrófonos en los hospitales, quirófanos o unidades de cuidados intensivos sin previa autorización, esto viola el pudor y la intimidad de los enfermos. El uso de cámaras en el hospital para ilustrar procedimientos especiales con fines de enseñanza no está sancionado, siempre y cuando cuente con la autorización de las autoridades correspondientes y del paciente o representante legal.


ARTÍCULO 5
. Todo personal en entrenamiento en Neurocirugia (Medicos Residentes en Neurocirugia o Estudiantes de Medicina) pueden comentar sobre un paciente, solamente si existe interés científico de aprender o enseñar y no por mera curiosidad. La misma obligación aplica a enfermeras o personal paramédico. Es necesario insistir que el secreto profesional es un principio básico en el ejercicio de la medicina y que sin él, la sociedad y los pacientes pierden su intimidad y la confianza para una buena relación médico-paciente.


DE LOS HONORARIOS PROFESIONALES
CONSIDERACIONES GENERALES


Todo Neurocirujano certificado que ejerza legalmente la medicina, tiene derecho a percibir honorarios. Estos honorarios son el resultado de un contrato verbal entre el cliente y el médico.
Los honorarios profesionales constituyen probablemente una de las fuentes de mayor confusión, desagrado y ruptura de la relación médico-paciente. El ejercicio honorable de esta actividad no es reprochable, pero para la sociedad actual es motivo de insatisfacción por los abusos a que en determinadas condiciones puede conducir.


ARTÍCULO 1
El derecho a la justa remuneración por los servicios prestados es independiente del resultado de los mismos. En otras palabras, el médico puede exigir honorarios profesionales aunque el paciente fallezca, dado al carácter incurable de su afección; tampoco se pierde este derecho si el deceso se debe a una complicación inesperada.


ARTÍCULO 2
EL médico tratante debe satisfacer la solicitud del paciente informándole el monto aproximado de sus honorarios por el estudio y tratamiento indicados y de otros gastos colaterales vinculados a su permanencia en un centro hospitalario. La práctica de exigir por adelantado honorarios profesionales, no es conforme al decoro profesional.


ARTÍCULO 3
Normas éticas elementales exigen que los honorarios deben ser justos y adecuados al servicio prestado. La experiencia del médico, el tipo de servicio prestado y las condiciones económicas del cliente, son los elementos de juicio que requieren consideración especial, sin exceder las tarifas establecidas y recomendadas por el Colegio de Neurocirugia del Estado de México.
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ARTÍCULO 4
Los médicos contratados por las instituciones, o los médicos en entrenamiento, no podrán recibir pagos o incentivos por aceptar pacientes en el hospital, o por transferir pacientes a médicos que no estén en el servicio de guardia del día en que acude el paciente.


ARTÍCULO 5
Vale la pena destacar el principio en que el médico puede imponer el criterio de que sus honorarios son justos, no por espíritu de justicia, sino por su propia concepcion. El médico que acepta fácilmente no ser pagado, admite que su labor puede ser valorada en cero, y crea una peligrosa admisibilidad de que no pagar al médico es una omisión aceptable.


ARTÍCULO 6
Cuando el paciente discrepa del monto de los honorarios profesionales, el médico se encuentra obligado a su reconsideración, tendiente a la enmienda o a la ratificación. Las observaciones del paciente deben merecer su atención y el suministro, en forma cordial, de la correcta explicación.


ARTÍCULO 7
Cuando el paciente se rehúsa a cubrir el monto de los honorarios el médico deberá negociar pensando en el bienestar del paciente y en la propia valía de su trabajo.


ARTÍCULO 8
En el caso de que el paciente no cuente con los recursos para cubrir los honorarios, el médico podrá establecer un acuerdo en plazos y montos para la liquidación del mismo.
DICOTOMÍA La dicotomía de honorarios es una práctica condenada por el Colegio de Neurocirugia del Estado de México A.C., porque es moralmente equivocada y no es en el mejor interés del paciente, del público y de la profesión médica.


DEFINICIÓN DE DICOTOMÍA
La dicotomía de honorarios se define como una práctica mediante la cual parte del honorario profesional, pagado al cirujano, es dado (mediante subterfugios y otros métodos) a un tercero, usualmente el médico que hizo la referencia al paciente. Prácticas clasificadas como dicotomía .
a) El cirujano cobra honorarios y remite parte de éstos al médico que hizo la referencia del paciente.
b) El cirujano opera al paciente y sus servicios son pagados por el médico que hizo la referencia. En muchas ocasiones el papel del cirujano es ignorado por el paciente o por la parte responsable, dando lugar a la práctica conocida como cirugía fantasma o cirujano fantasma.
c) El médico que hace la referencia actúa como asistente en la operación, administra la anestesia o realiza alguna función en el posoperatorio del paciente y recibe un pago por estos servicios del cirujano.


Si otro cirujano, residente quirúrgico o asistente calificado es accesible como ayudante quirúrgico y un anestesiólogo calificado es accesible para la administración de la anestesia, el médico de la referencia no debe actuar en ninguno de los papeles mencionados, dado que esta práctica puede estimular la dicotomía. Tal subterfugio no es necesario para justificar una remuneración adecuada para el médico de la referencia, por su responsabilidad médica con el paciente.
Sin embargo, en la ausencia de un asistente quirúrgico o de un anestesiólogo calificado, el médico de referencia (no entrenado especialmente para tales funciones) podrá actuar en la ayudantía o en la anestesia y entonces no se considerará práctica no ética, siempre y cuando dicho médico presente su propio recibo de honorarios.
d) Pago de un sueldo o salario de una clínica o de un médico hacia otro médico, como compensación por referir pacientes a dicha clínica o médico.
e) La práctica de aceptar comisiones del cargo hecho por un proveedor de materias o medicamentos ordenados por el médico para un paciente, es considerada no ética y equivalente a la dicotomía.


Prácticas que se clasifican como indeseables, no éticas o dicotómicas
a) Una cuenta o recibo combinados (no desglosados), que se envía al paciente no es deseable porque puede ser un subterfugio para la dicotomía. Sin embargo, en ciertas clínicas o grupos establecidos, cuyos miembros tienen arreglos de sociedad o de sueldos preestablecidos, la cuenta global o combinada es aceptable. En hospitales donde el equipo médico ha autorizado a la administración el presentar facturas combinadas o globales por los servicios médicos, se acepta dicha práctica como ética, siempre y cuando exista un desglose de honorarios.
b) La insistencia de algunas compañías aseguradoras de que las cuentas de más de un médico se presenten en una sola factura o recibo es altamente indeseable. Se recomienda que el Colegio de Neurocirugia del Estado de México entre en contacto con dichas compañías aseguradoras, para instarlas a que si por razones administrativas
. requieren de facturas combinadas por servicios médicos, éstas se presenten desglosadas y el pago se le haga a cada médico de manera individual.


MEDIOS PARA COMBATIR LA DICOTOMÍA
1. En ocasiones, el médico de la referencia no obtiene una “recompensa apropiada” por su tiempo empleado en la atención inicial del paciente y por su participación en la realización del diagnóstico. El Colegio de Neurocirugia del Estado de México exhorta fuertemente a los Neurocirujanos a que enfaticen ante el paciente el gran valor del cuidado inicial, incluyendo el diagnóstico y que el médico que hace la referencia debe ser adecuadamente remunerado por tales servicios de forma independiente a los honorarios establecidos al especialista.
2. El Colegio de Neurocirugia del Estado de México condena los honorarios excesivos, sobre las bases de que tal práctica es injusta. Más aún, aprueba y estimula la división de honorarios o dicotomía, cuando las reservas financieras del paciente están tan depletadas que no alcanzan para cubrir los honorarios del médico de referencia por sus servicios médicos. El tal caso el desglose de cuentas es importante.
3. Los familiares y el paciente deben ser educados en relación con el valor de los servicios del médico de referencia.
4. Las Facultades y Escuelas de Medicina, los Hospitales y las Sociedades Médicas deben enfatizar con más fuerza que antes lo reprobable de la dicotomía de honorarios, ante los estudiantes de medicina o médico y cirujanos jóvenes y en entrenamiento, e insistir que deben evitarse tales prácticas a toda costa.
5. La membresía de aquellos Colegiados conocidos por sus prácticas dicotómicas debe ser cancelada.
6. Dentro de ciertos límites, debe estimularse la política, recientemente adoptada, de sostener discusiones panel sobre Dicotomía en las reuniones regionales del Colegio.
7. La formación de Comités de Quejas en las Sociedades y Colegios afines a este , debe ser estimulada ofreciéndoles apoyo público a los esfuerzos de dichos grupos.
8. Los cirujanos deben ser educados en el principio de que los honorarios deben estar limitados por la capacidad de pago del paciente y la cantidad determinada, en parte por otros gastos médicos.
9. El cirujano debe consultar libremente al médico que hace la referencia del paciente en relación con la capacidad de pago de éste último. La discusión abierta con el paciente respecto al mismo punto es muy deseable.
10. Excepto en ciertas clínicas, en donde sus miembros tienen arreglos de sueldo o de sociedad pre- establecidos, es de importancia primordial que el paciente sea informado con exactitud de las cantidades a pagar para cada médico que interviene en la atención y tratamiento, cuando se han involucrado varios especialistas.
11. El Colegio reafirma y reenfatiza su oposición a la dicotomía y recomienda que este hecho y los esfuerzos que se realizan para combatir tal práctica inmoral.


PUBLICIDAD COMO PROFESIONALES
CONSIDERACIONES GENERALES


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El objeto exclusivo de la medicina es hacer el bien. Los médicos como obligación inherente a la misión que desempeñan en la complicada máquina social, deben conservar la profesión dentro de límites de dignidad y grandeza; deben sustraerla de la influencia corruptora de las pasiones y alejarla de la atmósfera del mercantilismo.
Frecuentemente al envolverse el médico en el manto de la caridad para especular con el dolor ajeno, se pierde algo que es indispensable a nuestra existencia de miembros de un grupo profesional honorable: la estimación y el respeto públicos.


ARTÍCULO 1
El Neurocirujano no puede ofrecer por ningún medio, curación infalible, ni ostentarse con algun otra especialidad o rango sin contar con el debido reconocimiento.
Cuando alguien ofrece curar una enfermedad con un sistema especial o con un remedio secreto, está obrando de mala fe, se propone engañar al público y especular con su candidez. Ningún médico que se estime y respete su profesión debe prescribir el uso de medicinas secretas.


ARTÍCULO 2
El médico no debe ofrecer públicamente servicios gratuitos, ya que es demasiado conocido el hecho de que este ofrecimiento público no es sino uno de los tantos ardides de que se valen algunos médicos para adquirir clientela.


ARTÍCULO 3
Para demostrar competencia clínica o dotes de investigadores científicos, los médicos disponen de las Sociedades, Academias, etc., en cuyas reuniones se pueden ostentar libremente estas cualidades personales, porque allí hay jueces capaces de valorar el mérito de sus trabajos. El promocionar logros personales no acreditables, es actuar de mala fe.


ARTÍCULO 4
El Neurocirujano deberá abstenerse de caer en prácticas de publicidad deshonesta.


ARTÍCULO 5
Es una práctica desleal el anunciar tarifas profesionales inferiores a las usuales, como también elevar desorbitadamente sus honorarios
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TRANSITORIOS.


1. Todo agremiado al Colegio de Neurocirugia del Estado de México A.C., se compromete a cumplir y hacer cumplir tanto en el seno del colegio como en su ambito profesional los postulados del presente Codigo.
2. Todo comportamiento de tipo profesional que no sea llevado a cabo bajo estos preceptos y sea expuesto en el seno del Colegio de Neurocirugia del Estado de México, sera puesto a consideracion del pleno del propio colegio para que sea evaluado y sancionado por el Comité de Honor y Justicia de la propia organización.
3. Todo aquello considerado de carácter moral y etico que no haya sido expuesto en el presente documento sera analizado, evaluado, y dictaminado por el propio Colegio, haciendo los ajustes pertinentes al presente.


Dado en la Ciudad de Toluca de Lerdo, Capital del Estado Libre y Soberano de México
A 1 de enero de 2019.

 


Dr. Pablo David Guerrero Suarez.
Presidente del Colegio de Neurocirugia del Estado de México.

 

 

 


Dr. Jorge Ortega Espino.
Secretario del Colegio de Neurocirugia del Estado de México

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